Llego a trabajar más o menos a las 8:30. Saludo a los compañeros y llamo al busca para que me lo pasen, porque hoy, queridos amigos, estoy de guardia.
Mi compañero que estuvo de guardia el día anterior me comenta que fue una guardia horrible (como casi todas, así que no me asusta demasiado). Ha ingresado a 10 pacientes en total y ha visto 5 interconsultas a parte de las llamadas de nuestras plantas. Sólo ha dormido de 3 a 5:30 y mal. Me advierte que ha dejado a 2 pacientes en observación en boxes de urgencias, así que si no mejoran es posible que me llamen para verlos.
A eso de las 9:00 comienzo a pasar planta con mi adjunto. Tenemos a 9 pacientes ingresados a nuestro cargo, la mayor parte “abuelitos” con patología que no ofrece gran interés médico-docente, pero tratamos de darles todo nuestro cariño y recuperarlos al máximo. En estos casos el principal problema suele ser el destino al alta. Si la familia se hace cargo no hay problema, pero si no es así comienza el baile para buscarles residencia, y ahí la asistente social es nuestra gran alidada. Por contra, en aquellos pacientes que requieren pruebas diagnósticas el problema reside en intentar que no se demoren demasiado, así que siempre estamos “negociando” con los médicos de las especialidades básicas para que no se les pase.
A eso de las 11:00 el adjunto se va a consultas externas y pasará allí el resto de la mañana porque tiene citados unos cuantos pacientes ambulatorios. Para entonces yo ya tengo acumuladas un par de llamadas, una de urgencias y otra una interconsulta. Comienzo por la de urgencias. Cuando llego el paciente sólo había sido visto por el residente que está allí rotando, pero no por el adjunto y además aún no ha realizado las pruebas complementarias que le tienen que hacer. Decido esperar. Para las 12:00 ya he terminado y he ingresado al paciente, así que voy a ver las interconsultas que me quedan, porque en esta hora ya han caído otras 2. Antes de comer sólo puedo hacer una, porque tengo que hacer y entregar los informes de alta de dos de los pacientes que teníamos ingresados. Me avisan de boxes porque uno de los pacientes que había dejado mi compañero el día anterior está peor.
A eso de las 14:30 el adjunto que está de guardia conmigo y yo nos vamos a comer la exquisita comida de la cafetería del hospital (Tiene 4 tenedores y 2 estrellas de la guía Michelín...). Al finalizar tenemos pendiente: 2 interconsultas, el paciente de boxes y 2 pacientes más en urgencias, así que en lugar de ir juntos nos repartimos y vemos la mitad (más o menos) cada uno. Hemos ingresado al paciente de boxes y a uno de los de urgencias. Son casi las 6 de la tarde y por fin tenemos un rato libre. Lo trato de aprovechar buscando información para preparar la sesión que tengo que dar dentro de un par de días... pero poco pude hacer; otro paciente en urgencias. Mientras lo ingreso, mi compañero ha ido a ver a uno de los pacientes que había visto en interconsulta, pues está bastante mal. Otro rato libre antes de cenar.
Tras la cena tenemos otros 3 pacientes para ver: uno en urgencias y otros 2 en nuestras plantas. Yo voy a urgencias y mi compañero se encarga de las plantas. Veo al paciente y le doy el alta, pero mientras tanto han llegado otros 2, de los cuales ingreso a 1.
Es la 1 y pico y nos vamos a la cama tras cerciorarnos de que en nuestras plantas no nos necesitan. Sin embargo a las 2:15 llama la enfermera de planta porque uno de los pacientes se ha puesto muy malo. Voy para allá y efectivamente el paciente está mal, necesita ser trasladado a la UVI. Hablo con mi compañero de UVI y la comento el caso. Está de acuerdo conmigo en que precisaría estar monitorizado, pero en su unidad no quedan camas libres, así que intento meterlo en Reanimación. La anestesista de guardia es comprensiva y no pone problemas. Me acuesto de nuevo hacia las 4, pero a las 5:45 me llaman por otro paciente de urgencias que finalmente fueron 3. Ingreso a 2 de ellos y al otro le doy el alta. Termino a las 8:00, la hora justa para desayunar, ducharme, darle el cambio al residente que entra de guardia y reincorporarme de nuevo al trabajo en planta igual que el día anterior, hasta las 14:30 que me voy a casa, me meto en la cama y hasta la mañana siguiente sólo me levanto un par de horas para cenar, ¡que al día siguiente vuelvo a tener guardia!
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